Por qué la institución. Por qué no el partido.
La pregunta más importante de esta propuesta no es qué herramienta construir. Es desde dónde construirla.
GenCat Connect es —y solo puede ser— un proyecto de la Generalitat de Catalunya, encarnado en la figura del President en su capacidad institucional.
Cinco razones articuladas justifican esta decisión. Y una sexta —ética y operativa— la blinda.
El votante europeo de 2026 cambia de sigla cada elección. No por falta de lealtad, sino por exceso de evidencia de que las etiquetas mutan y los compromisos se rompen.
Comunicar desde una sigla partidaria activa —en términos de Lakoff— el marco facción. Comunicar desde la institución activa el marco comunidad política.
El partido es un instrumento legítimo para acceder al gobierno.
No es el lugar de la acción común.
Ese lugar es la institución democrática.
Pierre Rosanvallon distingue dos planos democráticos: la elección, que divide por necesidad, y la interacción cotidiana, que une por construcción.
GenCat Connect opera explícitamente en el segundo plano.
Esa respuesta —dada a tiempo, en su lengua, con dignidad— reabre el hilo de la confianza institucional.
Multiplicado por seis millones de catalanes durante cuatro años, eso es lo que reconstruye país.
El Reglamento (UE) 2024/900 — TTPA — entró en vigor en octubre de 2025.
Meta y Google retiraron toda publicidad política, electoral y social en territorio comunitario, ante sanciones de hasta el 6% de su facturación anual global.
Ningún partido catalán —PSC, Junts, ERC, Vox, Aliança Catalana— puede ya desarrollar campañas digitales convencionales.
La norma define una excepción categórica: la comunicación pública oficial de las autoridades de los Estados miembros sí está permitida.
Esta asimetría no es coyuntural. Es el nuevo marco regulatorio europeo para los próximos diez años.
La Generalitat ya dispone de marco legal específico para publicidad institucional, órgano regulador propio (CAPI), partidas anuales activas y auditadas, red pública de fibra óptica al 95% del territorio, Plan corporativo de transformación digital 2025–2028, y Estrategia de estado de bienestar digital al 2027.
GenCat Connect no pide presupuesto adicional.
Propone reasignación inteligente del existente.
El coste marginal de un mensaje útil dirigido a un ciudadano del padrón es órdenes de magnitud inferior al de una página de prensa generalista que rebota sobre lectores indiferenciados. Y la efectividad relativa, también.
La crisis de confianza institucional no se revierte con discursos sobre democracia. Se revierte con experiencias concretas, repetidas y sostenidas de respuesta institucional adecuada.
La Generalitat habla.
Habla con voz reconocible y consistente.
Esa voz es la del President actuando institucionalmente.
No personalismo. No burocracia anónima. Voz humana al servicio de la institución.
Esto es lo que durante dos mandatos consolidó Horacio Rodríguez Larreta en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires: una identidad institucional encarnada en el jefe de gobierno como figura de autoridad pública, claramente diferenciada del aparato partidario.
Dónde está la línea.
La diferencia entre comunicación institucional legítima y propaganda gubernamental encubierta es real, es fina y debe ser explícita.
GenCat Connect incorpora cuatro principios no negociables en su propio diseño:
Cumplidos estos cuatro principios, el sistema reconstruye el contrato democrático catalán.
Incumplidos, lo termina de erosionar.
Es la diferencia entre el proyecto que esta propuesta defiende y su opuesto exacto.